Causas de la Maloclusión (Mala Mordida)

Maloclusión es el término dental para una mala mordida, donde los dientes superiores e inferiores no encajan correctamente. Va desde apiñamiento leve hasta sobremordidas y submordidas importantes, y la mayoría de los tipos son tratables.

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¿Alguna vez has oído hablar de la maloclusión?

Una maloclusión ocurre cuando los dientes están mal alineados en relación con la mandíbula. El tratamiento de ortodoncia puede corregir la mayoría de las maloclusiones. Esto puede hacer que una persona tenga una mala mordida. Una maloclusión puede provocar dientes chuecos, dientes salidos, dientes amontonados e incluso puede derivar en problemas de encías y enfermedad periodontal. Los dolores de cabeza intensos y los trastornos del sueño son comunes entre quienes tienen algún grado de maloclusión. Aunque quizá no habías oído hablar de la maloclusión hasta ahora, probablemente conoces a alguien que tiene algún grado de maloclusión, ya sea un amigo o un familiar. De hecho, dos de cada tres adultos en Estados Unidos nacen con algún grado de maloclusión. Para aclarar mejor qué es realmente la maloclusión, se refiere a cualquier tipo de contacto desalineado entre el conjunto superior e inferior de dientes, como una sobremordida, una mordida abierta, una mordida inferior prominente o una mordida cruzada.

¿Qué causa la maloclusión (dientes desalineados)?

Lo más común es que la maloclusión sea heredada genéticamente o se transmita de generación en generación en la familia. En otras ocasiones, la maloclusión puede ser causada por otros comportamientos o condiciones que podrían cambiar la forma o estructura de la mandíbula, como:

• El uso frecuente del chupón siendo bebé o niño pequeño • Chuparse el dedo • La alimentación prolongada con biberón en la infancia o niñez • Un labio o paladar hendido • Una lesión que realinea la mandíbula • Tumores en la boca o en la mandíbula • Atención dental de baja calidad • Dientes con forma anormal o retenidos

¿Cómo afecta la maloclusión la salud de una persona?

La maloclusión puede afectar la apariencia de una persona, su forma de hablar y su capacidad para comer. En tiempos antiguos, las mandíbulas de nuestros ancestros eran mucho más grandes y eso generaba una mordida normal. Antes había más espacio en la boca, con mucho lugar para que los dientes salieran, incluyendo las muelas del juicio. Debido a los cambios en las dietas y la genética a lo largo de los años, el tamaño de las mandíbulas se ha reducido con el tiempo, de ahí las estadísticas de que una de cada cinco personas tiene algún tipo de maloclusión en la que sus dientes no encajan correctamente. La mayoría de las desalineaciones son leves y algunas ni siquiera necesitan corregirse. En algunos casos, se requiere una remisión a un especialista para que la persona pueda tener su sonrisa ideal. La maloclusión también puede deberse a un desajuste entre el tamaño de la mandíbula y el tamaño de los dientes, a enfermedades dentales y a amígdalas agrandadas. Puede ser causada por hábitos como chuparse el dedo o empujar los dientes con la lengua, y por la pérdida prematura de dientes.

La maloclusión parece una categoría muy amplia, pero en realidad tiene distintas categorías. La categoría uno es cuando los dientes tienen espacios entre ellos y pueden estar rotados o amontonados. La categoría 2 es la más común, en la que la mandíbula inferior está demasiado atrás, lo que provoca una sobremordida y una mala relación entre las muelas. La categoría 3 es cuando la mandíbula inferior sobresale y provoca una mordida inferior prominente en los dientes inferiores y superiores.

¿Cuáles son los signos y síntomas de la maloclusión?

Los síntomas de la maloclusión pueden variar de leves a graves. Los signos y síntomas más relacionados incluyen dolor o molestia al morder o masticar, un cambio en la alineación de los dientes, un cambio en la apariencia del rostro, el desarrollo de un problema del habla y respirar por la boca en lugar de por la nariz. La gravedad de los síntomas de una persona está estrechamente relacionada con el diagnóstico, la clasificación y el tratamiento de la maloclusión.

¿Qué pasa si la maloclusión no se trata?

Si no se trata, la maloclusión puede provocar daño en los dientes, dientes rotos, pérdida de dientes y dificultades para hablar y masticar. Una mordida incorrecta puede causar problemas en la articulación temporomandibular (ATM), que provocan dolor y dificultad para masticar.

¿Cómo se diagnostica la maloclusión? La maloclusión no presenta ningún síntoma, pero puede causar dolor por el estrés en los dientes o la mandíbula. Para diagnosticar la maloclusión, tu dentista tiene que detectarla durante un examen de rutina, en el que se tomarán fotografías y radiografías del rostro y la boca para estudiarlas más a fondo. Para conocer el alcance de la maloclusión, el dentista creará un modelo de yeso, plástico o piedra artificial de los dientes del paciente. El modelo de los dientes del paciente será sumamente útil para analizar y examinar los planes y las opciones de tratamiento.

¿Cómo se diagnostica y clasifica la maloclusión?

La maloclusión suele detectarse durante un examen dental de rutina. El dentista puede examinar la boca y tomar radiografías para revisar si hay complicaciones de alineación. La gravedad y el tipo de maloclusión pueden determinar el mejor curso de tratamiento. Si el dentista sí detecta una maloclusión, esta puede clasificarse en tres tipos principales.

Maloclusión de Clase 1

Esta clase es la que se diagnostica con más frecuencia y se caracteriza porque los dientes superiores se sobreponen a los inferiores. En este tipo, la sobreposición es solo ligera y la mordida de la persona es normal.

Maloclusión de Clase 2

Esta clase se caracteriza por la aparición de retrognatismo, o una sobremordida severa, en la que los dientes superiores y la línea de la mandíbula se sobreponen de forma significativa a la mitad inferior.

Maloclusión de Clase 3

Esta clase se caracteriza por la aparición de una mordida inferior prominente severa, también conocida como prognatismo, en la que la línea de la mandíbula inferior sobresale y obliga a los dientes inferiores a sobreponerse a los superiores.